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EMDR como tratamiento efectivo para las adicciones

Actualizado: 21 may 2023

Hemos hablado en distintas ocasiones de EMDR y su efectividad, pero ¿de qué se trata? ¿en qué consiste y qué podemos tratar con este método? EMDR es la sigla de Eyes Movement Desensitization and Reprocessing, de esta forma, estamos hablando de un modelo psicoterapéutico que a través de su técnica procura la desensibilización y reprocesamiento mediante movimientos oculares, aunque no solamente movimientos oculares, sino que también a través del tapping y de sonidos, es decir, a través de la estimulación bilateral.


El descubrimiento de EMDR fue una serendipia, mientras la Dr.ª Shapiro caminaba e intentaba ordenar sus pensamientos y sentimientos perturbadores, se percató de que los pensamientos negativos empequeñecían y su estado emocional se iba mejorando cuando movía los ojos en sacada mientras iba peinando el paisaje. La investigadora desde entonces emprendió el camino de buscar el mecanismo que estaría detrás de este fenómeno y la forma de poder contribuir a mejorar las situaciones clínicas de sus pacientes.


Desde su descubrimiento, en 1987, se han desplegado las investigaciones a cerca de este emergente método, que termina siendo reconocido como el tratamiento de referencia para el Estrés Postraumático por distintas Asociaciones y Sociedades reguladoras a nivel internacional. Con los años y la curiosidad que ha despertado en la comunidad científica, se han ido diseñando y validando distintos protocolos para intervenir en otras situaciones clínicas, como dificultades relacionadas con ansiedad, depresión, fobias, perturbaciones de personalidad y adicciones.


"Con EMDR podemos estimular el PAI y conseguir que recuerdos y memorias problemáticas se reprocesen de forma a que se desvinculen del presente."

El método sientas sus bases en el Modelo PAI (Procesamiento Adaptativo de la Información), gracias al cual podemos superar momentos difíciles de una forma natural. Cuando algún recuerdo, por su gravedad, por el propio momento o por cualquier otra razón no se puede procesar e integrar correctamente, viene a producir lo que denominamos en lenguaje clínico “el síntoma”, que no es más que la expresión del malestar en la persona. Con EMDR podemos estimular el PAI y conseguir que recuerdos y memorias problemáticas se reprocesen de forma a que se desvinculen del presente.



"La investigación estima que un 60% de las personas con problemas de consumos han sufrido trauma grave en algún momento."

Adicción ¿enfermedad o una defensa?


La evidencia científica no deja margen a duda de que hay una conexión entre el trauma y la adicción, nos aclara también que esta, muchas veces, surge como forma de automedicación para lidiar o evitar recuerdos dolorosos y difíciles. La investigación estima que un 60% de las personas con problemas de consumos han sufrido trauma grave en algún momento (este porcentaje incrementa significativamente si nos salimos de los criterios establecidos por los manuales de diagnóstico como el DSM). Los síntomas que se pueden desarrollar a raíz del trauma pueden ser la depresión, la vergüenza, la culpa, la ansiedad, las pesadillas, los flashbacks, la sensación de desapego, la falta de concentración y la dificultad para conciliar el sueño, sensación de inseguridad… todo lo que podemos encontrar cuando nos encontramos ante una adicción. En este sentido sigue estando vigente la interrogación de Gabor Maté: "La pregunta no es ¿a qué se debe la adicción? sino ¿a qué se debe el dolor?".


Distintos protocolos EMDR para adicciones


Este abordaje se separa de forma clara del modelo biomédico que prevalece cuando hablamos de adicciones. No patologiza los consumos, los ve como la forma que ha encontrado la persona para lidiar con un dolor que la supera y trabajará sobre ellos directamente, a la vez que pondrá también el foco en el origen de ese sufrimiento.


¿Cómo se podría haber producido la adicción? Ante una situación traumática se producirán y se quedarán ancladas imágenes, sentimientos y cogniciones negativas sobre si mismo, por lo que, tras los consumos, se experimenta un alivio considerable: la sustancia o conducta viene a proporcionar un efecto analgésico. Como consecuencia de esta dinámica se podría generar una memoria adictiva que se manifestará en forma de deseo de consumo ante disparadores concretos y que lo perpetuará hasta la pérdida de control.


En la secuencia del recuerdo no integrado correctamente en la rede de memorias resultarán distintas dificultades enraizadas en las sensaciones y pensamientos producidos por el suceso traumático. Los consumos estarían entonces respondiendo a necesidades como:

- Regulación emocional

- Remediar perdidas

- Conflicto entre dos estados del yo

- Evitar la conexión con recuerdos traumáticos

- Conexiones sociales

- Necesidad de sensaciones positivas


Con independencia de qué protocolo sea más conveniente aplicar, todo el proceso se debe anclar a la relación establecida entre paciente y terapeuta. Se deben trabajar herramientas de regulación emocional, estados positivos y una sensación de empoderamiento que será fundamental para el buen desarrollo del tratamiento.


Protocolo estándar


Este protocolo es sumamente eficaz en el trabajo con trauma simple, es algo más complicado en los casos de trauma severo o complejo, ya que requiere más agudeza y conocimiento a la hora de trabajar con aspectos relativos a la disociación a fin de garantizar la correcta aplicación de la técnica.

Está dividido en ocho fases:

1. Historia

2. Preparación

3. Evaluación

4. Desensibilización

5. Instalación de la cognición positiva

6. Chequeo corporal

7. Cierre

8. Reevaluación.


Protocolo DeTur, de Popky


Este se centrará en la desensibilización de los disparadores que inducen a la persona el deseo de consumo. Se centra fundamentalmente en el futuro y la creación e instalación de una situación positiva en la que la persona ya no tiene adicción.

Este protocolo se da en tres fases:

1. Identificar e instalar recursos de empoderamiento y valía de un día del futuro sin adicción

2. Desensibilización del disparador, que se jerarquizan en Nivel de Deseo Urgente (NdU) de 0 a 10, haciendo diana sobre cada uno de ellos

3. Cuando el NdU es 0, se instala la combinación del disparador con el estado positivo identificado


Protocolo FSAP, de Miller


Una de las causas del problema, como mencionábamos antes, es el estado positivo o euforia producido por el consumo. Este protocolo propone hacer diana precisamente en esos estados, como las emociones positivas, no teniendo en cuenta en ningún momento la disociación, centrándose apenas en la parte de placer de esta dinámica. Según Miller, a pesar del sufrimiento causado, no hay repetición del mismo patrón si no hay placer, razón por la que su propuesta nos pone el foco en los sentimientos que llevan a su reiteración.

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